diumenge, 8 de juliol del 2012

Las cuevas "cerradas" Altamira y Lascaux

Altamira y Lascaux dos ejemplos de "cuevas cerradas".

Arte paleolítico y estadística.

¿Caballito de Ekain?



Tomamos lo que conocemos como muestra representativa del universo de datos cuando en la realidad tiene la misma representatividad que las bolas que caen del bombo del Sorteo de Navidad o en una sala de bingo. 
Mañana apareceran nuevos decubrimientos que desmentiran todas nuestras estadisticas sobre situación de las figuras, número de cada especie, desaparición de la figurativo, etc. etc.

Debo admitir con dolor de corazón que esta moda del conteo - nunca se debió llamar muestreo -, se debe a mi admirado Leroi-Gourhan. Pero con, más dolor todavía debo admitir que tanto ésta como otras modas 'universalmente admitidas' sin la menor crítica, se deben sobre todo a la racanería, borreguismo e ignorancia de la ciencia académica oficial "línea Cartilhac".


Yo prefiero jugar a completar figuras. Me parece más divertido y más científico.

Propongo acabar las lineas que faltan de este caballito de Ekain. ¡Ánimo catedráticos de prehistoria que es sencillo! JeJe...!!

Consciencia paleolítica y sexo.

Ya distinguimos bien entre conciencia y consciencia. Conciencia es lo que otros quieren que veamos, pensemos, sintamos, comprendamos. Consciencia es lo que nosotros mismos somos capaces de ver, pensar, sentir y comprender. (Nota1).
(averiguar procedencia)
Después de este breve pero necesario preámbulo creo poder afirmar que el proceso de formación de la consciencia primitiva comenzó en la toma de consciencia del acto erótico - sigue este link como ejemplo de las sandeces que se pueden decir sobre el sexo primitivo -.


La progresiva 'iluminación'  de que aquello - la jodienda - podía ser algo más que una mera función reproductiva animal - lo que paradójicamente propone la Iglesia Católica para el desarrollo de la sexualidad - .

Esta hipótesis es compatible con los estudios de Leroi-Gourhan - como no puede ser de otra manera -, sobre los opuestos y su significación sexual en el arte paleolítico (1,185).

Notas.-

 Nota1.-
Es importante mantener la apariencia de equilibrio - aunque interiormente te cagues en todo - entre conciencia y consciencia. De lo contrario debes asumir unos riesgos considerables de exclusión social.

Bibliografía.-

1.- El signficado del arte paleolítico, Memoria del curso desarrollado en la Univerisdad Internacional Menéndez Pelayo, del 12 al 16 de agosto de 2002 ,Lasheras J.A., y González J., coordinadores FL 7 sig, Biblio Central de Cantabria-Santander.

dissabte, 7 de juliol del 2012

Para caballos, los de Ekrain.

Caballos  del panel principal, Cueva de Ekain en Deba, Guipuzcao, estilo IV, Magda (16000-11000 BP)
Los especialistas señalan semejanzas com Tito Bustillo, La Garma, Santimimañé, Etxeberri'ko Karbia y "otros sitios pirenaicos".

Yo creo que no pudo acabarla...

Yo creo que no pudo acabarla...el Maestro de Covalanas. En contra de la opinión de Cristina no veo el salto ni el encogimiento de los cuartos traseros.
Cierva de orejas largas, estilo III, Solu-Magda, (19000-16000 BP), trazo tamponado.
¿Se le acabó el ocre al pintor de Covalanas?

A veces pienso en una pintura infantil - ¿un/una descendiente del Maestro de Covalanas? -. Todo es posible. Bellamente.

Y qué de esta otra cierva en Arenaza, Galdamés, Bizkaia.
Cueva Arenaza, Galdamés, Bizcaia.
   Dos cuevas unidas por el esquematismo (1,74). Y algo más?



Bibliografía.-
1.- Cien años después de Sautuola, VV.AA., Manuel R. González Morales ed., Santander, 1989,  FL 7 cie, Biblio Central de Cantabria-Santander.

El bisonte de La Pasiega.

Un bisonte con rostro humano?

Esta figura de cronología magdaleniense, por su arcaísmo presenta un panorama muy interesante para el estudio. A esto se añade que es figura superpuesta sobre signos.
Bisonte violeta repintado en negro - extremo inferior de la cara, parte alta de la extremidad inferior, vientre - , vestíbulo lateral dcho., estilo IV, (16000-11500 BP) sobre signo claviforme.

La baila o danza de Ibio

Después de recorrer estos valles, montes, cuevas y ver de la Cantabria interior y comprobar la cantidad de cosas que te quedas sin ver, sin sentir. Porque yo no viajo para ver sino para sentir.Y hoy como despistado y con el bono bus con más viajes de los que podré gastar hasta la vuelta cojo el primer autobús que pasa. Es el 11. Me lleva a Valdecillas. De allí vuelvo al Sardinero - mi refugio en Santander -. Y allí me encuentro con Valdecillas de nuevo. Esta vez en forma de una celebración única.
- ¿Celebran las bodas de oro? Pregunto.
- No es una jubilación. Se trata de una institución en el Hospital de Valdecillas.


Me compensa no poder estar mañana domingo en Comillas en ese festival de floclore cántabro.

Gracias a los jubilados y los que los festejaron. Gracias a ellos he tenido la suerte de acercarme a la tradición cántabra en forma de música y danza. La danza o baila de Ibio , danza celta, el bramido guerrero del bígaro anuncia pasados de una raza enteramente guerrera, me abre a esta tradición cultural de roca cantábrica salpicada por la sal y las olas. Perforada kársticamente para dar cueva y habitación a sus pelolíticos habitantes. Sonidos, movimientos, que reflejan la brusquedad de la roca, los cambios sol a galerna, los cambios topográficos de esta tierra que en su interior recuerda un mar de enormes olas fosilizadas en forma de colinas, valles y montañas y más hondos valles.

Me abre también los brazos a una mujer cántabra Matilde de la Torre - la de las Voces cántabras - que me llega después de la danza y con la misma danza.


La mujer cántabra no es guapa. Sus rasgos son duros y recuerdan la fortaleza heredada del trabajo en la tierra de sus madres y de sus abuelas. La mujer cántabra es rural en el más bello sentido. Su palabra encanta. Su voz te seduce de inmediato. Da igual de lo que hable. Estas perdido. Te olvidas de la dureza de sus rasgos. De la fortaleza heredada de sus músculos. Deseas.

El hombre es guapo. Mezcla de rasgos íberos y anglosajones. Cuadrado. De espaldas anchas. Fuertes tanto de carácter como físicamente. Muy nobles.

La mujer burguesa en Santander se identifica facilmente precisamente debido a la ausencia de esa fortaleza física. La mujer de tradición burguesa me parece como más delgada y guapa - rasgos más suaves, movimientos menos bruscos -. Pero indudablemente reacia a la comunicación. Reacia a la palabra. Elegante.

Manera de andar muy característica. Andar enérgico. El hombre sacando pecho. Andar rápìdo. Muy diferente del nuestro mediterráneo más blando, dulce, tranquilo.